¿Quién es Luz Aimé Díaz y por qué piden su absolución?

 

La joven se encuentra privada de su libertad desde julio de 2018 y a la espera de un juicio, por un delito que no cometió. Sus compañeras y la Comisión Justicia Para Luz, integrada por la defensa y sus docentes del Bachillerato Mocha Celis, piden la absolución

Luz nació en Salta. A sus 13 años comenzó a prostituirse y eso la acercó a situaciones de extrema violencia. Sufrió tres ataques transfóbicos que la llevaron a perder la visión de un ojo en su totalidad. Solo ve parcialmente a través del ojo derecho y sufre de constantes cataratas. Esos ataques quedaron impunes. En 2017 y con solo 20 años, Luz se despidió de su Salta natal y llegó a Buenos Aires. En esta ciudad comenzó a estudiar en el Bachillerato Popular Trans Mocha Celis con la intención de conseguir nuevos trabajos.

Una noche del 2018, Luz estaba trabajando en una esquina del barrio en Palermo y dos personas la contrataron para un servicio sexual. Fue llevada a un departamento donde realizó su trabajo y luego se fue. Dos meses más tarde, mientras trabajaba en la misma esquina, la detuvieron. La acusaban de un crimen que ocurrió en el departamento en el que había estado, pero del que ella no sabía nada.

El paso de Luz por el departamento fue prueba suficiente para el Poder Judicial, que no indagó acerca de la presencia de más gente en la escena. Por este motivo y desde julio de 2018, Luz estuvo en prisión preventiva a disposición del Juzgado Criminal N° 40 a cargo de la jueza Paula González,

Por este motivo, Luz no puede trabajar ni tener acceso al dinero. Actualmente, cuenta con el apoyo de las compañeras del Hotel Gondolín y con las donaciones que hace la gente a través de la campaña organizada por ellas en conjunto con organizaciones de Derechos Humanos y con el Bachillerato Mocha Celis, para que puedan llevarle a Luz comida, ropa y mercadería.

Luciana Sánchez, abogada de Luz, quien también trabajó con el juicio de Diana Sacayán, comenta sobre la doble situación de vulnerabilidad: “están en situación de vulnerabilidad y son criminalizadas. En un travesticidio la víctima es más evidente. En este caso el rol que juega la transfobia estructural se combina con el poder judicial y convierte a una persona como Luz, que es una víctima, en una acusada”.

“Lo que sucede es que Luz es una joven travesti en una situación de prostitución desde los 13 años. Además, está prácticamente ciega consecuencia de un ataque transfóbico cuando ella era niña. A partir de eso se configura también una forma de vida muy vulnerable. Esto hace que ella se vea expuesta permanentemente a situaciones de riesgo. Sin embargo estas situaciones de riesgo, de manera hegemónica, son vistas por el sistema judicial y el Ministerio Público Fiscal, como una fuente de criminalidad” afirma la abogada.

Sánchez también afirma que “el rol que ocupa la criminalización es la de producir la muerte de nuestras compañeras. Luz no es la primera vez que es atacada por la policía, fue criminalizada muchas otras veces. También hay otra cuestión que no es menor en estos delitos, que tiene que ver con poner a instalar la idea de que nos matamos entre nosotres”. Entre otras cuestiones, Sánchez describe la situación del departamento por la cual la acusan a Luz.

“Finalmente después de 8 meses logramos que se reconozca una pericia oftalmológica. Se negaban a comprobar la discapacidad de Luz. A partir de eso se pudo lograr que ella esté en arresto domiciliario en el Hotel Gondolín porque por fuera no podía sobrevivir por sus propios medios” asegura Sánchez en relación a la situación de sostenimiento de Luz previo a llegar al juicio. “Luz ya podría estar terminando la escuela pero no la dejaron volver”.